miércoles, 16 de enero de 2008

Ley y orden: como suicidarse en 60 navajazos.

Raval Duke pasea por el barrio enchufado a su ipod. Está escuchando Steamin’ de Miles Davis. Ha descubierto que el jazz es un gran aliado contra su alienación social auto impulsada. Le encanta la muchedumbre, verla. Le pone sentir el palpitar de la masa y todos sus problemas en tramite que resbalan por unas aceras sucias y estrechas. Como un ejercito de juguete al borde de ser derrotado. Le gusta observar sin caer en sus redes. Ajeno al bullicio. Como la única gota fría de un litro de agua en ebullición. Y para nada es vehemencia, o elitismo. Más bien tiene que ver con el cansancio y el miedo a la derrota.

Aunque Raval Duke necesita enrollarse en todas aquellas anécdotas que nunca fueron contadas. Ver locos. Fritos de locura pasear por las calles como si fueran gente normal. ¿Aunque que es gente normal? Reflexiona sobre una noticia que leyó esta mañana en el periódico, donde decía que un juez después de ver la autopsia de un hombre con 60 navajazos y observar las fotos del escenario del crimen con unas tijeras y un cuchillo al lado del fiambre, decretó que era un suicidio. Y Raval Duke se pregunta. ¿Sería él capaz de suicidarse con 60 puñaladas? Cree que como mucho lo podría hacer en seis. Sí, cree que lo conseguiría en seis. Pero claro. Le quedarían 54. Y eso son muchas puñaladas de ventaja. El juez lo debió ver muy claro. Raval Duke piensa que a lo mejor es un gran juez suicida. Y se pregunta dónde coño estará la mujer y como le comió la polla al juez.

2 comentarios:

lenoreanabel dijo...

Hola Andy! Per fí podré llegir cosetes teves. Gràcies per el teu post. Ens veiem segur d'aquí a poc. M'ha encantat l'historia amb el teu pare. Aquest jutge necessita terapia o unes ulleres noves. ;-)Petons.

educhinaski dijo...

Tú escribes muy bien chaval ¿hacemos algo juntos?